22 oct. 2015

¿Por qué no Puedo Enseñar más en la Educación Pública?

Por
Stephanie Keiles
08/12/2015




Estoy sentada en mi pequeño y encantador patio interior, en un hermoso día de verano de Michigan, tomando una cerveza “Fat Tire” color ámbar, y llorando.  Estoy llorando porque hoy he tomado una de las decisiones más difíciles de mi vida: renuncié a mi trabajo como maestra pública.  Un trabajo que no quería dejar; pero tuve que hacerlo.

Un poco de historia. Nunca me imaginé que quería ser una maestra de matemáticas hasta que tenía 28 años. De niña siempre me decían que era “demasiado inteligente” para ser una maestra; así que, en su lugar, asistí a la escuela de negocios.  Permanecí un año en el mundo de las finanzas, hasta darme cuenta de que no era para mí.  Leí una cita de Millicent Fenwick, la congresista republicana (moderada), de mi estado natal Nueva Jersey, en la que decía que el secreto para la felicidad era hacer algo que disfrutaras tanto que lo que hubiera en tu cheque de pago fuera incidental.

Dejé mi trabajo como analista de una gran firma de contadores, decidida a encontrar mi pasión.  Fracasé por un tiempo, y eventualmente me casé y decidí que sería madre de tiempo completo, pero sólo mientras mis hijos estuvieran en la escuela.  Entonces, necesitaría encontrar esa pasión.

Estaba embarazada de mi hijo mayor, sentada en un sofá en Estocolmo –Suecia,  cuando obtuve mi revelación: ¡sería una maestra de matemáticas, una maestra de matemáticas de secundaria!   Pensé en ello y encajaba perfectamente en mis criterios.  No, no estaba pensando en la pensión o en el horario de medio tiempo, ni en ninguno otro de los dorados beneficios por los que la gente ignorante cree que buscamos esta profesión.  Dos criterios: lo disfrutaría y sería muy buena en eso.

Nueve años y cuatro hijos después, me inscribí en el programa de posgrado de certificación para maestros de la Eastern Michigan University, y entré en mi primer salón de clase a la edad de 40.  Estaba enseñando en la preparatoria, porque fue allí donde obtuve mi primera oferta, y me asignaron cinco grupos de niños que estaban por debajo del nivel de su grado en matemáticas.  Y aún amo la profesión.


Supe que había encontrado mi vocación.

Después de tres años, cambié de distrito para estar más cerca de casa y enseñar en la secundaria, donde pertenecía.  ¡Sentí como si hubiese muerto e ido al cielo!  Había sido contratada para enseñar en el Programa de Talentos y Dotados de mi distrito. Así que tenía dos grupos de octavo grado que tomaban  geometría para estudiantes sobresalientes y tres grupos de matemáticas general de octavo grado.

Este año que se aproxima, yo estaba programada para tener cinco secciones de geometría para estudiantes sobresalientes –mis estudiantes estarían dos o a veces tres años aventajados en  matemáticas.  También tenía programado mi amado período de planificación a primera hora, y estaba ansiosa por trabajar con un nuevo grupo de niños sobre el Consejo Estudiantil.  Este sería un gran año –y aún estoy alejándome.

Mis amigos, en la vida real y en Facebook, saben cuán grande defensora soy de la educación pública.  Soy un producto de las escuelas públicas y mis hijos también lo son.  La educación pública es la columna vertebral de la democracia, y todos nosotros sabemos que existe un movimiento corporativo privatizador tratando de minarla.

Me convertí en activista después de que el gobernador Rick Snyder y sus imbéciles republicanos se tomaron Michigan y le declararon la guerra a los profesores.  Soy parte de un grupo llamado Salven las Escuelas Públicas de Michigan.  Hace dos años iniciamos en las escalas del Capitolio una manifestación por la educación pública que congregó más de mil personas de todo el estado, avisadas con sólo tres semanas de antelación y durante el receso de verano.

He testificado ante el Comité de Educación de la Cámara de Michigan en contra del levantamiento de los límites respecto a las escuelas privadas, y también contra el núcleo común.  Asistí a ambas conferencias de la NPE (Network for Public Education) para conocer otros activistas y traer de vuelta ideas para mis compadres en Michigan.  He estado luchando por la educación pública durante cinco años, y continuaré haciéndolo.


Pero, simplemente no puedo trabajar más en la educación pública.

Viniendo de republicanos en el ámbito estatal y de demócratas en el ámbito nacional, he sido forzada a cumplir con mandatos que no están realmente por el interés de los niños.  Estoy cansada de tener que realizar en nombre de la “responsabilidad” lo que considero una mala práctica educativa.

La cantidad de tiempo perdido para normalizar exámenes que no  sirven de nada para mí como maestra de aula es alucinante.  Y cuando agregas las pruebas obligatorias trimestrales del distrito, las cuales se usan para recolectar datos con los cuales nunca se ha hecho nada, es más que ridículo.

Algunas veces siento que vivo en una novela de Kafka.

Número uno en la lista de mi distrito sobre ¿cómo cerrar la brecha en el rendimiento e incrementar el aprendizaje? Asegurándose de que todos los maestros han publicado sus objetivos diariamente en forma de una oración “yo puedo”.  No se cómo, alguna vez,  llegamos a ser adultos exitosos cuando no teníamos ninguna oración “Yo puedo” en el mural.
(sarcasmo)

Adicionalmente, debido a una falta de financiación crónica y decidida de las escuelas públicas aquí en Michigan, mi salario neto ha sido congelado o reducido durante los últimos cinco años, y no veo que la situación vaya a mejorar para nada en el futuro cercano.  No, no voy a enseñar sólo por el dinero; pero tampoco lo hice para apenas sobrevivir.

Como maestra con diez años de experiencia en mi distrito, estaría ganando 16 por ciento menos de lo que ganaba un maestro con experiencia similar cuando me contrataron en 2006.  Además, ahora debo pagar por los servicios médicos, y se deduce tres por ciento de mi salario para financiar la salud de los pensionados; que ha sido declarada inconstitucional por todos los empleados estatales, excepto los maestros.  Y ahora se me pide contribuir más para mi pensión.

Se tomaron decisiones financieras basadas en una renta futuro anticipada que nunca se materializó, para mí y para otros miles y miles de maestros de escuelas públicas.  La idea de que un maestro tenga que tomar un segundo empleo para apoyarse en cualquier punto de su carrera es repugnante para mí; pero eso es lo que estaba considerando hacer.  A los 53 años, con un título de maestría y doce años de experiencia.

Si fuera mal pagada pero no tuviera que cumplir con mandatos necios y una falta de respeto, eso sería una cosa.

Y si fuera a continuar mi camino en ascenso en la escala salarial pero tuviera que lidiar con mandatos estúpidos, eso sería una cosa.  Pero ¿tener que cumplir con órdenes necias y ver mis ingresos, en forma de dólares reales, declinar cada año?, cuando tengo la elección de enseñar donde seré mejor compensada y todas las decisiones educativas serán tomadas por educadores experimentados; y seré tratada con respecto; ¡Adelante!

Así que a partir de hoy, 31 de agosto, he renunciado oficialmente a mi distrito; que es cuando iniciaré mi nuevo trabajo como maestra de matemáticas en una escuela secundaria independiente.  Espero ansiosamente ser tratada como profesional, en lugar de como una niña; y espero nunca tener que oír las palabras: “no podemos darnos el lujo de darle un aumento”, o peor aún (tal como en los últimos dos años), “va a tener que aceptar una reducción salarial”.  Espero ansiosamente no tener gastar cientos y cientos de dólares en útiles escolares.  Y el almuerzo gratuito, proveído por un comercializador local lujoso, será muy dulce también.

Extrañaré a mis colegas más de lo que ustedes puedan imaginar, en especial los de matemáticas ya mis amigos de Green Hall.  Realmente me rompe el corazón dejar tan maravilloso grupo de personas.  De hecho, es bastante devastador.  Pero, tengo que hacer lo que sea mejor para mí en el largo plazo; además, la idea de ganar más dinero y enseñar a grupos de 15 en lugar de 34 alumnos y, en especial, no tener que lidiar con todas esas pendejadas, era demasiada para rechazarla.

Siempre estaré allí para luchar por la educación pública; pero, simplemente, no puedo enseñar en ella.

Traducido por: Jhrendon

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